La belleza del fiambre
Buscad la belleza en el fiambre y ajustad cuentas, debe - haber - saldo: Un entierro sin coronas para la republicana; al machista, conductora de coche fúnebre; deudos sonrientes para los vinagres y que el inmigrante eche tierra sobre del ataúd fascista. Que la gravedad sea leve que la tristeza de risa; gusanos para el pescador y, ante todo, buenos modales: En los entierros esgrima siempre el “pase usted primero”. Yo me marcharé cuando me toque, sin prisas, despacito, tan callando que me niego a pedir la vez. A los que me sobreviváis no quiero misas, por favor, que las carga el diablo. Quemadme hasta el último deseo de preferir la hoguera y esparcid mis cenizas blancas en los congeladores abiertos al cielo del Carrefour. Y anotad, lo suplico, un último detalle: En mi lápida vacía pegad con Loctite una foto de Joan Monleón...