La belleza del fiambre
Buscad la belleza en el fiambre
y ajustad cuentas,
debe - haber - saldo:
Un entierro sin coronas
para la republicana;
al machista, conductora de coche fúnebre;
deudos sonrientes
para los vinagres
y que el inmigrante eche tierra sobre del ataúd fascista.
Que
la gravedad sea leve
que la tristeza de risa;
gusanos para el pescador
y, ante todo, buenos modales:
En los entierros esgrima siempre el “pase usted primero”.
Yo me marcharé cuando me toque,
sin prisas, despacito, tan callando
que me niego a pedir la vez.
A
los que me sobreviváis
no quiero misas, por favor,
que las carga el diablo.
Quemadme
hasta el último deseo
de preferir la hoguera
y esparcid mis cenizas blancas
en los congeladores
abiertos al cielo
del Carrefour.
Y anotad, lo suplico,
un último detalle:
En mi lápida vacía
pegad con Loctite
una foto de Joan Monleón
haciendo girar
la paella rusa.
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