Maldito Baudelaire
Maldito Baudelaire
Amé
amé a una mujer
amé a una lúbrica mujer
amé a una lúbrica mujer carroña infame podredumbre de sol sudando venenos de las flores del mal
y,
esa mujer
esa lúbrica mujer
esa lúbrica mujer carroña infame podredumbre de sol sudando venenos de las flores del mal
no
me
amaba
luego sí, luego no, luego sí,
Luego esa mujer,
esa lúbrica mujer
esa lúbrica mujer carroña infame podredumbre de sol sudando venenos de las flores del mal
me arrancó el corazón
y,
el hueco,
el hueco,
el hueco,
cargó mi pecho
de una horrible infección inmundicia hinchada de larvas negras ponzoña de bilis de pus pusilánime
donde antes,
donde antes,
donde antes,
habitaba mi pasión, mi ángel, la estrella de mis ojos y el sol de mi naturaleza
¡la reina de las gracias de los últimos sacramentos!
Donde antes,
donde antes,
donde antes
habitaba
¡el amor
de mi vida!
Amé
amé a una mujer
amé a una lúbrica mujer
amé a una lúbrica mujer que me ha dejado
sola
día tras día, aquí, frente a este micro
y hoy
hoy,hoy,hoy,
día de San Valentín
no tendré ese justo colofón
que es el postre almibarado
con formita de corazón
hoy,
hoy,hoy,hoy,
en lugar de amar
aquí me tenéis
sola
frente a este micro
ensalzando los poderes saciantes
de los versos
con torreznos
Amé
amé a una mujer
amé a una lúbrica mujer
y aquí me tenéis
con este poema de agradecimiento:
gracias mujer-lúbrica-mujer
me enseñaste el arte
de habitar el mundo
y el hueco,
el hueco,
el hueco,
me condujo hasta el único y verdadero asidero,
la pluma ardiente de la cuelgo,
día a día
buscando lagunas, grietas, oquedades, cavidades gemelas,
otros huecos
que llenar con mi vacío
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