Carrefour, antes Pryca

Obviaré la palabra inexorable
por trillada.
No diré escurrir entre las manos,
no diré que vuela.
Imaginaré una bañera
llena de sales fragantes
y un remolino,
una espiral.
Hablaré del vaciado
centímetro a centímetro
del líquido cálido 
que envuelve mi cuerpo,
del frío en mis hombros
en mi pecho, en mi vientre.
Y diré que algunas veces
sobre el desagüe
puse la mano e hice trampas.
Confesaré que traté de ralentizar 
su paso con tintes y amores.
Y os contaré finalmente, ahora, 
en este breve instante del largo ayer
lo de mi estoica paralisis
con el agua ya fría sin remedio.

¿Qué me impide salir
sino el pudor —me da cosa,
no me veo— tras la cálida toalla
que me envuelva en un aura
de heroína romántica?

Para escucharlo recitado:
https://www.youtube.com/watch?v=PlNB42LyaS4

Comentarios

Entradas populares de este blog

Alas y balas

Maldito Baudelaire

El harén de la buena acera