Entre mis sábanas

Desde las siete, 
hora española,
que llevo amando 
sin descanso

Amé primero 
la pluma de Alice
y a sus personajes
redondos, enteros,
tan pequeños y humanos
que perdió todo interés 
por contraste
el resto de la imperfecta
humanidad

De Canadá 
salté a Valencia
Rafael Soler
prometió y faltó 
a su promesa 
en el mismo verso
Su guía para un lector 
necesitado
me dejó feroz y muda
Lo amé, juro que
en ese breve instante 
lo amé y por un 
momento fantaseé
con cambiar de acera
¿Qué tal se vivirá
en Madrid a la hora
del aperitivo?

A la hora del aperitivo 
abrí una lata de 
certezas fresquita,
puse un plato de 
aceitunas vacías
y renegué de Las pequeñas
virtudes
¡Grandes! ¡Solo grandes!
… promesas de nuevo año…
y observé la 
Nubosidad variable

Aquí, en la tierra
me reclamó Szymborska
¡Aquí! ¡Aquí!
Bajé entonces el mentón,
y pasó la gimnasta 
sobre viga
de equilibrio
ficción - realidad, realidad - ficción
En las gradas
vi a Shakespeare 
junto a Robertson Davis
Con ceja enarcada
reían sus almas
sin reír sus labios
Que abandone
al debe –jaleaban–
y que abrace al ser 
Que suelte la anilla 
y me desparrame, 
ni más cerca 
ni más lejos que 
otras veces,
tan solo A merced
de La tempestad

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